Aokigahara, el Bosque de los Suicidios

El Bosque de los Suicidios es un paraje, situado en Japón, que ha recibido gran atención mediática por una extraña coincidencia: ser uno de los lugares del mundo con una elevada frecuencia de suicidios.

Si bien Japón no es el país con mayor número de suicidios por cada 100.000 habitantes, tiene un alto índice de suicidios. Del total de suicidios, alrededor del 70% son hombres. En 2009, el número de suicidios en Japón ascendió a 23.472 hombres, siendo la principal causa de fallecimientos en hombres de edad entre los 20 y 44 años. En el caso de las mujeres, es la principal causa de fallecimiento entre las de 15 a 34 años.

El Bosque de los Suicidios, razón de su nombre

Aokigahara es uno de los lugares elegidos por quienes quieren causarse su propia muerte. El año 2003 fue el más mortal, alcanzando los 105 cuerpos encontrados. En el año 2010 se registraron 247 intentos, de los que 54 fueron fatales. Cada año acuden entre 50 y 100 personas.

Las estadísticas afirman que éste es el segundo lugar del mundo donde más gente se suicida (el primero es el Golden Gate de San Francisco).

La incidencia de suicidios tiene preocupadas a las autoridades que, en su esfuerzo por revertir la situación, han situado carteles en las entradas del bosque ofreciendo ayuda a los visitantes. Además, han distribuido materiales en taxis, hoteles y lugares turísticos, junto con la sensibilización de los habitantes del lugar para que observen de modo voluntario comportamientos extraños en los visitantes.

El paraje es muy silencioso. Es un bosque muy tupido y los árboles impiden que el viento se adentre en el lugar. La vida silvestre es casi inexistente y hay gran cantidad de grutas en su interior.

La mitología japonesa, las tradiciones culturales, la literatura y otras manifestaciones culturales, como el cine, han fomentado una visión del Bosque de los Suicidios como lugar que acoge espíritus y lugar de muerte.

En el Kojiki (año 712) se recogen relatos antiguos y mitológicos, entre otros temas está el que habla del Yomi. El Yomi, la tenebrosa tierra de los muertos, es el lugar donde moran los muertos tras su fallecimiento y una vez que los muertos han comido en él, es imposible volver a la tierra de los vivos. En los límites del Kojiki hay criaturas que impiden la salida de los que se encuentran en el inframundo.

El Kojiki tendría continuidad geográfica con este mundo y no puede ser considerado ni como un paraíso, ni como un infierno, es un lugar tenebroso al que van a parar todos los seres humanos muertos, sea cual sea su condición y comportamiento.

El Kojiki recoge la leyenda del viaje de Izanagi al Yomi para buscar a su difunta amada Izanami (ambos son deidades creadoras). En la narración se describe el Yomi como lugar de oscuridad sofocante y sombras que ocultan la apariencia de los muertos.

Si bien, el Bosque de los Suicidios se formó unos 200 años después de la publicación del Kojiki, por lo que no sería el Yomi legendario, las características que reúne el lugar podrían ser suficientes para considerarlo como manifestación del inframundo. Este bosque no sólo es interesante por dicha coincidencia. Hay muchos otros aspectos que se pueden considerar únicos y a los que también conviene prestar atención.

Aokigahara y el ubasute

El ubasute (姥捨て), en el caso de las mujeres ancianas, o el oyasute (親捨て), en el caso de un padre o familiar, fueron costumbres supuestamente practicadas en el Japón feudal según la cual una persona con limitadas capacidades por razón de la edad o de la enfermedad, era llevada a la montaña donde se le dejaba, para morir. Esta costumbre era ejercitada en épocas de hambruna o de sequía.

Según parece, el Bosque de los Suicidios, en el siglo XIX, fue lugar de práctica del ubasute por parte de familias con escasos recursos de las aldeas colindantes. De aquí que, la religiosidad popular hable de la presencia de espíritus en este paraje. Esta costumbre ha sido novelada en La balada de Narayama (1956) de Sichiro Fukazawa que fue la base sobre la que se filmaron dos películas homónimas en 1963 y 1983.

El Bosque de los Suicidios en la literatura y en el cine

La imagen de bosque encantado y un tanto espeluznante de Aokigahara es fruto de la literatura y el cine. Esta visión empaña la visión de la realidad forjada a lo largo de los siglos por la cultura japonesa.

Los libros que más han marcado la visión escalofriante se publicaron en:

  • 1960, Seicho Matsumoto, en su novela Torre de Olas (Nami no Tou) relata una historia de amor que finaliza con el suicidio de los amantes en el Bosque de los Suicidios.
  • 1993, se publicó el libro titulado El manual completo del Suicidio (Kanzen Jisatsu Manyuaru), escrito por Wataru Tsurumi, en el que se recomienda este lugar para quitarse la vida.
  • 2017, Carlos Páez S., publica la novela Kuroi Jukai ambientada en el siglo XVI donde, entre otras cosas, narra la visita del protagonista al bosque de Aokigahara.

Las películas que más han influido en la visión dramática-casi-terrorífica son:

  • Aokigahara, de Taku Shinjou (2012). Muestra un punto de vista de drama y misterio.
  • The Sea of Trees (El mar de árboles), de Gus Van Sant (2015). Ofrece una visión dramática del bosque y de lo que representa.
  • The Forest (El Bosque de los Suicidios), de Jason Zada (2016). Expone el asunto mediante la mezcla de los géneros dramático y misterio.

No podemos dejar fuera la influencia de este paraje en géneros culturales como:

  • El anime, en: Saint Seiya, Kenyū Densetsu Yaiba, Mazinger Z, Transformers: Super-God Masterforce, Kurosagi Shitai Takuhaibin, …
  • Los videojuegos, como: Fatal Frame Saga y Akatsuki Blitzkampf.

Aokigahara Localización

Aokigahara (青木ヶ原) significa “Mar de Árboles”. Es un bosque muy extenso situado en la base del monte Fuji.

El monte Fuji, situado en la isla de Honshu, a unos 120 km al oeste de Tokio, es el pico más alto del Japón. Este volcán, activo pero de bajo riesgo de erupción, es considerado lugar sagrado. Es el símbolo nacional del Japón y es un tema recurrente en el arte y la literatura japonesa.

En el noroeste de la base del monte Fuji, en el área de los cinco lagos, entre las prefecturas de Yamanashi y Shizuoka, a orillas del lago Sai, se encuentra el Bosque de los suicidios.

El Bosque de los Suicidios Naturaleza

El Aokigahara se formó a partir de las erupciones volcánicas del monte Fuji producidas entre los siglos IX y XI. Parte de estas erupciones se adentraron en un lago preexistente y lo dividieron en tres. Sobre estos mantos de lava surgió el bosque.

La dureza y la consistencia de la lava dieron lugar, por un lado, a la formación de cuevas y grutas; por otro, al desarrollo de un bosque templado de frondosas.

El bosque se encuentra intacto especialmente en su interior, a partir de 1 a 2 km de sus límites exteriores.

Dada la dureza del suelo, los árboles del Bosque de los Suicidios no entierran las raíces sino que se ramifican por la superficie, lo que da lugar a llamativas formaciones de raíces y hojas. El bosque es muy frondoso y tupido, por lo que el viento afecta sólo a las copas de los árboles, y con poca vida silvestre. Todo ello otorga al Aokigahara ciertos tintes de misterio y una alta probabilidad de perderse en él.

Aokigahara Visita

El conjunto del monte Fuji es un paisaje de gran belleza. Dejando aparte los aspectos morbosos del Bosque de los Suicidios, merece la pena visitar esta zona tanto por su belleza paisajística, como por los aspectos naturalísticos y culturales.

En esta zona también merece la pena visitar:

El lago Saiko, donde podremos disfrutar de: la red de rutas de senderismo que nos llevan a los montes circundantes, de actividades turísticas y alojamientos.

La cueva de los murciélagos. Con interesantes formaciones sobre la lava.

El bosque de las aves. Se trata de un parque con aves silvestres.

La cueva del viento de Fugaku. Esta cueva ha sido declarada monumento natural de Japón. Una de sus principales características es la de mantener una temperatura anual promedio de tres grados centígrados, esto permite ver témpanos de hielo junto con la lava durante el verano. La visita a la cueva dura 15 minutos.

Ya sea por la leyenda negra que le acompaña, ya sea por su valor paisajístico y cultural, visitar esta parte de la geografía del Japón nos ofrecerá grandes posibilidades de aprendizaje y de disfrute.